Suena el despertador. 7.30. Te levantas con ganas. ¿Ganas? Bueno, ganas de acabar porque aún estás de exámenes y levantándote temprano para estudiar, pero sí, un ganas de un nuevo día de sol que no vas a poder disfrutar al aire libre. ¿Aún sigo con ganas realmente? Y entonces sales de tu cama, calentita, te entra frío, vuelves a la cama y te vistes dentro. ¿No os vestís dentro de la cama cuando hace frío? Bueno, seré yo que estoy loca y mi piel no aguanta el frío. Te vistes y al fin saltas de la cama. Levantas la persiana, sol. Abres la ventana, respiras y... Puaggg. Olor a basura. Sí, llevamos unos cuantos días de huelga por Híspalis. Huele a basura al abrir la ventana, huele a basura al pasear por la calle, huele a basura cuando vas en el autobús y huele a basura hasta al ver las noticias en la televisión sobre la huelga. Y es que el olor a mierda se huele desde mi pueblo. Olor a basura, a sobres, a dinero, a corrupción, a paro, a gente que no tiene ni para el pan. Basura que se va acumulando y cada vez huele más fuerte y nadie es capaz de recogerla. Y los demás mientras, volvemos a cerrar la ventana para no oler.
PD. Pido disculpas por una reflexión "seria". No era la intención del blog pero el olor a mierda ya me está ahogando.
...en muy pocas palabras Helen das de lleno en el contenido , un fuerte abrazo .
ResponderEliminarj.r.s.